Editar la escena
Nuestras dos coleccionistas de sellos ya han plantado todo lo que tenían que plantar y han verbalizado que desean enviar una carta, pero que no pueden abrir el buzón. La improvisación podría seguir en el mismo espacio in situ durante toda la historia hasta que lograsen enviar la carta. Sin embargo, es posible que una historia así se sienta monótona. Nuestras improvisadoras pueden llenar de acción y movimiento la escena. Pueden probar a abrir el buzón de una manera o de otra, pueden encontrar el sello que les falta usando métodos poco ortodoxos y que el público se ría de los gags que aparecen como resultado, pueden hacer lo mismo con el papel y la tinta hasta que la carta sea escrita y enviada... Entonces, cuando la envíen, las improvisadoras darán un cierre escénico y el público entenderá que esa es la señal para aplaudir. La estructura de conflicto, objetivo, obstáculo, intento, resolución, nuevo conflicto, nuevo objetivo, nuevo obstáculo, nuevo intento, nueva resolución... va a funcionar siempre. El problema es la repetición del mismo patrón y que el público lo va a percibir. En cuanto el público vea un par de veces la misma estructura, la tercera vez va a adivinar nuestras intenciones, y cuando una historia se vuelve previsible, se vuelve aburrida.
Subvertir expectativas es imprescindible si queremos contar una historia y mantener el interés. Además, debemos hacerlo continuamente. Solo tenemos que introducir un par de variantes a la fórmula ya planteada y podremos contar cualquier historia con cualquier estructura narrativa. El lugar, personajes, relación, conflicto, objetivo, resolución y puntos de historia son los engranajes. La impro nos permite jugar con ellos a conveniencia, así que no necesitamos memorizar el camino del héroe de Jospeh Campbell, pero sí necesitamos conocer estos puntos sobre los que se sustenta. Por otro lado, en este manual no vamos a adentrarnos en enumerar la inmensa cantidad de estructuras narrativas que han surgido en los últimos años después del manido camino del héroe, que ya es imposible de ejecutar sin caer en un cliché. Hay ya muchos manuales describiendo docenas de estructuras y modelos basados en géneros, arcos de personajes, evolución de los clímax y anticlímax, aparición de protagonistas y protagonistas, evolución a algo más grande o descenso a algo más pequeño, etcétera. Hay muchos manuales con gráficos, diagramas de flujo, ejes, dimensiones, esquemas o mapas conceptuales. Un elenco podría practicar cualquier modelo hasta dominarlo, ponerle su toque personal y crear su propio formato. De momento, para impro deportiva, conocer los átomos de los cuales está hecha la materia de las historias será suficiente..., o casi, porque los átomos no tienen significado hasta que se relacionan entre ellos para formar algo reconocible, y cuando al fin vemos la figura, podemos hacer que nuestro frankenstein particular se ponga en movimiento. Así pues, nuestras criaturas, es decir, los personajes, en una escena de impro se mueven y cambian con las...
En la wiki hay una definición breve de este concepto: Editar la escena.