Largo formato
Una modalidad de improvisación con estructuras más extensas, que permite evolucionar personajes, relaciones, temas y tramas con mayor profundidad.
Qué es
El largo formato es una modalidad de improvisación en la que las escenas se desarrollan dentro de una estructura más extensa, permitiendo evolucionar personajes, relaciones, temas y tramas con mayor profundidad. Puede adoptar códigos cómicos, realistas, dramáticos, poéticos o experimentales.
Muchos formatos de largo formato se diseñan anclando o manipulando el tiempo, el espacio o la acción.
Formatos de largo formato
Armando
Un monologuista cuenta historias reales y el elenco improvisa escenas inspiradas en ellas.
El banco
Cuatro lugares del público y personajes que llegan al banco por la mañana, la tarde y la noche.
Harold
Largo formato de Del Close: una apertura de grupo, tres líneas de escenas, juegos de grupo y convergencia final.
La Ronde
Cadena de escenas de dos en la que un personaje de cada escena pasa a la siguiente, hasta cerrar el círculo.
Teatro del oprimido
Método de Augusto Boal en el que el público interviene para cambiar una situación de opresión.
Anclar o manipular tiempo, espacio y acción
Muchos formatos nacen de fijar o romper una de las tres unidades: tiempo, espacio y acción.
En el manual
Fragmentos de «La lengua secreta de… la impro deportiva».
Si aún no sabes la diferencia entre impro deportiva (escenas cortas de comedia absurda) y largo formato (historias de drama o comedia más largas y realistas)…
Por ejemplo los silencios son oxígeno en largo formato pero una bajada de ritmo y energía en deportiva. Con los estímulos sucede algo parecido. No es una cuestión de drama o comedia, es una cuestión de forma.
«Está bien, pero se nota que está improvisado» es una frase que no debería aparecer en una reseña de largo formato. Actualmente hay técnicas suficientes en la impro para que una obra improvisada sea indistinguible de una escrita.
En corto formato el protagonista suele tener un objetivo sencillo, pero en largo formato suele ser más interesante si es el propio protagonista el origen del conflicto y su resolución pasa por él mismo.
Frente a la impro deportiva, en largo formato nos centramos más en los deseos y procesos emocionales de los personajes.
En largo formato, la historia puede cambiar todas las dimensiones posibles de sus personajes: física, mental, emocional, interpersonal, interrelacional, social, económica…
En «La lengua secreta de la impro»
Claves del largo formato:
No ir directo al conflicto. Dejar respirar la escena. Hay espacio para el costumbrismo y para hablar de cualquier cosa antes de que llegue la noticia bomba o el giro.
Personajes grises y realismo, frente a los personajes de trazo grueso de la deportiva.
El conflicto vive sobre todo en la relación. El personaje A quiere algo de B, y eso supone un dilema para B. O A necesita a B.
Dilemas, noticias bomba y giros siguen siendo herramientas, pero usadas con menos frecuencia y más peso.
No hablar de la acción. El largo formato se basa en relaciones y conflictos. En vez de describir lo que haces, puedes usar una metáfora o proyectar tu frustración o emoción en la forma de hacer la acción.
Para formatos concretos, mira Harold, La Ronde o Armando en Formatos.
Sostener una escena sin que pase nada
Mantener una escena solo con los personajes, en un no lugar, sin que ocurra nada, es un ejercicio de nivel alto.
Alternar tonos y cargas
En largo formato, no repetir tonos o emociones en escenas autoconclusivas ni en finales de subtramas: si una es drama, la siguiente comedia. La alternancia de plot points se consigue cambiando una carga positiva (todo va bien) por una negativa (algo ha ido mal).
Nombres
Pon nombre a los personajes y recuérdalos.
Empezar con enigmas
Hacer aportaciones iniciales enigmáticas, o empezar con frases obtusas que el público y los compañeros tengan que descifrar. Es una propuesta de Feña Ortalli.
Otras exploraciones
Antitramas, impro de denuncia social, teatro foro. Y siempre: que cada bala cuente.
Ingeniería inversa
Ver una obra y extraer su estructura es un ejercicio excelente para preparar el largo formato: desmontar una película o una obra de teatro escena a escena permite descubrir cómo está construida y llevar esa estructura a la impro.