Estímulo
En impro tenemos un complejo muy arraigado: explicar al público de antemano que nuestra ejecución está improvisada. Seguramente lo hagamos para que el público le dé valor o para que entienda el ambiente, el humor o las salidas literarias de los improvisadores. Para algunos, la realidad inconfesable de esto es preparar al público para que sea indulgente. Pero nada más lejos de la realidad, porque en realidad estamos preparando al público para que sea nuestro cómplice secreto en la historia. En impro, el público es el tercer improvisador, porque cuando se pide un estímulo nuestro teatro es interactivo.
Un estímulo es el punto de partida que el público, el presentador, un compañero o la técnica le da a las improvisadoras antes o durante la escena. Puede ser un refrán, una postura, un objeto, un evento, un conflicto, un objetivo, una relación, un lugar, una época, un personaje, una acción, una anécdota... Lo más importante sobre el estímulo es que siempre tiene que estar presente en la historia de alguna forma. A veces puede pasar un poco desapercibido si simplemente se inserta de pasada. Si el improvisador simplemente dice la palabra que le tocó memorizar en su momento y ese aporte apenas está integrado en la historia, no tiene el mismo efecto. El público va a celebrar la pericia del improvisador solo por haberse acordado, pero nunca va a ser igual que si lo justifica adecuadamente.
Tenemos que exprimir y sacar todo el partido que podamos al estímulo del público. Incluso si nos parece anodino o que va a ser tierra estéril para nuestra impro, tenemos que preparar el terreno. Una de las formas más extendidas para plantar el terreno de nuestra impro es coger estímulo o propuestas de los compañeros y usar la técnica de rebotar.
Aunque el estímulo estrella de la impro de corto formato son los títulos que nos dan los espectadores al comienzo del espectáculo, estas herramientas sirven para todo tipo de sugerencias provenientes del público, técnica y elenco. Rebotar se podría resumir como exprimir un único concepto, propuesta o estímulo. Cuanto más alejado esté el rebote de su idea original, más cerca estaremos de la comedia. El primer rebote es el obvio, el segundo el original y el tercero es una locura algo más alejada. La cuestión es que podemos plantar en impro usando un rebote, de tal forma que el terreno quede plagado de semillas llenas de potencial. Para ello, tenemos además numerosas herramientas.
Por ejemplo, la herramienta que ya hemos visto de personificar animales, objetos y entes. Estos seres deberían estar ligados al lugar y deberían tener una relación entre ellos. Poner el foco en algo más pequeño es lo que llamamos zoom in (acercar). Dos notarios pueden no dar mucho juego, pero la nota simple del registro de la propiedad buscando romper el sistema de la propiedad privada es otra historia. Nos hemos acercado a un objeto del lugar y lo hemos personificado, a partir de ahí podemos dar el salto a su objetivo pensando en qué le falta, qué le sobra o cuál es el inverso de este personaje (de la propiedad privada sería la pública o de la ley sería la anarquía). El mismo efecto se aplica con el zoom out (alejar). En nuestro ejemplo, nos podemos quedar con el concepto global del lugar, para una notaría, la burocracia. Por tanto, si nos alejamos podemos ser la burocracia misma, que dominará bajo su yugo a los notarios hasta que uno se rebele y funde su propia comuna hippie. En la batalla final y sin salir de la notaría, notarios conservadores contra notarios hippies decidirán el destino de la burocracidad.
Hay más, por ejemplo, con la literalidad podemos lograr que la notaría sea un centro de terapia para que los introvertidos, literalmente, se hagan notar. Lo opuesto sería lo metafórico y lo onírico. Si en una notaría dan fe, entonces la notaría de nuestra impro sería el santurario donde se vende fe religiosa, en la Humanidad, en una relación, etcétera. Otra más, con la polisemia la notaría puede ser una fábrica de notas musicales. Con la partición podemos dividir la frase o palabra. La notaría se convertiría así en «nota rías», una agencia de viajes de aventura donde sus visitantes pueden navegar y sentir las auténticas rías gallegas. Y ya forzando la fonética, la «no taría», fábrica donde todo se deja a medias, o la «no ta rías de mí», nombre de un gabinete de psicólogos que trabaja la autoestima. Estamos con el ejemplo de los lugares, pero, insisto, esto es aplicable a todos los estímulos, en especial a los títulos.
Hay impros que se sienten como una locomotora y otras que chirrían como una bisagra oxidada. Plantar engrasa los motores de la impro. Los estímulos van mucho más allá de palabras sueltas o ideas ocurrentes. En largo formato se pueden pedir estímulos más íntimos, y semillas o premisas más personales e introspectivas facilitan arcos de personaje más complejos.
Este manual está enfocado en la impro deportiva porque el universo de la impro es demasiado extenso y muchos consejos del corto formato no sirven para el largo. Por ejemplo los silencios son oxígeno en largo formato pero una bajada de ritmo y energía en deportiva. Con los estímulos sucede algo parecido. No es una cuestión de drama o comedia, es una cuestión de forma. Poca gente diría que el cortometraje es un medio distinto al largometraje, pero así se considera. Igual que los videojuegos es un medio distinto del cine, el largo formato lo es del corto y el teatro de texto de la impro.
Volviendo a la deportiva y al desarrollo de estímulos, ayuda mucho que seamos concretos, evitar lo general y abrazar lo específico. En el caso de los lugares, pensar por ejemplo en un país es demasiado amplio. Decir que estamos en Italia es casi como no decir nada, y quitando los tópicos ultra explotados, poco podría aportar. No obstante, decir que estamos en un viñedo italiano es más concreto. Asociamos el viñedo con uvas, prensas, tinajas... Docenas de acciones y objetos pueden fácilmente venirnos a la mente, solo tenemos que acercarnos a un punto del escenario, centrar nuestra mirada en un punto, hacer como que está ahí, agarrarlo como si fuera real, y fingiendo que lo manipulamos...
En la wiki hay una definición breve de este concepto: Estímulo.