La lengua secreta de… la impro deportiva · Manual

Objetivo

El conflicto puede plantarse de forma magistral y aun así la impro quedarse estancada después de un estupendo planteamiento. El conflicto nos planta el problema y por qué es importante para los personajes. Tiene peso, les afecta y supone un punto de inflexión en su universo. Por otro lado, el objetivo es la solución a este problema. El conflicto crea un sentido y el objetivo apunta hacia la dirección que debe tomar el protagonista.

Apuntar hacia el objetivo es tan fácil como dar una orden a un personaje, incluidos nosotros mismos. El que acomete la orden debería ser el protagonista al que vamos a seguir a lo largo de la historia. «Tienes que...», «debes de...»..., «busca a...», «ve a por...», «roba el...», «escala el...»... Podemos pensar prácticamente cualquier verbo en imperativo que requiera una acción. El improvisador, mediante la escucha y aceptación, adopta el rol de protagonista y se dirige a la acción dramática con la ayuda de los secundarios sin dudar un segundo.

Cualquier cosa podría ser una historia, incluso abrir un bote de conservas. No hay que ser ingenioso ni original, hay que ir conectando los elementos de la plataforma hasta llegar al conflicto y el objetivo. Para conectar mínimamente con la plataforma, podemos pensar en qué tenemos a nuestro alrededor. Qué hay en el lugar, e imaginar qué falta, qué sobra, qué se puede romper o alterar, para qué se utiliza algún artilugio, cómo podemos expandir sus usos, qué podemos construir, reparar, preparar, manipular...

Por ejemplo, una mina es un lugar que nos brinda docenas de acontecimientos que pueden ocurrir y otras tantas maneras de solucionarlo. En una mina hay minerales, picos, vagonetas, raíles, faroles... Es un lugar rico que abona el terreno de nuestra impro. En una mina hay personajes como mineros, capataces, canarios... Hay relaciones y status. Hay actividades y acciones. Los conflictos y objetivos van a prestarse solos gracias a que hemos plantado el lugar, personajes, relación, status, hemos mimado objetos en el espacio y hemos seguido una actividad. Una manera sencilla de generar conflicto es irnos al primer rebote, el ordinario, y soltar una noticia bomba como que hemos encontrado polvo de oro. Los objetivos podrían ser: encontrar el filón, ser orfebres, decorar la mina con todo dorado. El segundo rebote, el infrecuente, podría ser que el canario avisara de la presencia de gas nocivo. Objetivos: sobrevivir, usar el gas para hacer una barbacoa, usar el gas para inflar un globo aerostático. Por último, si se nos ocurre un rebote extraordinario sobre el conflicto, que nuestra mente suele pensar cuando piensa la tercera idea, podría ser que hemos encontrado vida inteligente en el centro de la Tierra. Objetivos: ser acogidos como uno más en la tribu, robarles los secretos de las técnicas ancestrales de excavación, echarles de sus tierras en pro de la industria minera. Estos podrían ser caminos de posibles tramas ordinarias, infrecuentes y extraordinarias.

Podemos jugar así con diferentes tonos y jugar más en el realismo o más en lo fantástico. El tono y la atmósfera ayuda a sentar arquetipos, géneros y estilos. La naturaleza de la impro deportiva y sus malentendidos suelen hacer que tendamos a lo extraordinario. Aceptémoslo y dejémonos llevar hacia los frutos de la aventura que hemos plantado. Si parodiamos un género, entonces el ambiente, conflicto y objetivo estará servido en bandeja. Resolver un crimen, conseguir una espada legendaria para acabar con un reinado de terror, triunfar en una competición, viajar en una nave espacial... Hay lugares, personajes, conflictos objetivos inmediatamente asociados a un género, aprovechémoslo para construir la historia entera dándole una vuelta de tuerca a los clichés.

Hemos visto ya muchos ejemplos de cómo conectar el conflicto con los personajes y su rol. Con el objetivo es exactamente lo mismo. El objetivo de muchos personajes que han corrompido su rol (un periodista sensacionalista, un artista que mercantiliza y banaliza su obra, un psicólogo que da malos consejos, un médico que enferma a sus pacientes...) será el de redimirse. El objetivo de personajes a los que se les ha sacado de su zona de confort será volver a ella como en «Cars», «Avatar», «Ferngully». El objetivo de personajes que están en su rutina será salir de ella como en «El viaje de mister Mitty» o «Notting Hill». Los géneros de catástrofes donde el objetivo es sobrevivir o el romántico donde el amor es la salvación al tedio del día a día también nos sirven de ejemplo. Igual con el género deportivo, donde el perdedor intenta ser el ganador o el arquetipo del que busca desesperadamente la ascensión social como en «El lobo de Wall Street» o «Barry Lyndon». Los presos tratan de liberarse en el género carcelario. Los soldados intentan sobrevivir a la guerra en el género bélico y los generales ganarla. Así podemos seguir con el western, terror, ciencia ficción, etcétera. Todo estilo puede inspirar nuestra impro, y en general todos conocemos los mismos...

En la wiki hay una definición breve de este concepto: Objetivo.