La lengua secreta de… la impro deportiva · Manual

Conflicto interno

Frente a la impro deportiva, en largo formato nos centramos más en los deseos y procesos emocionales de los personajes. Al desear el tío de Hamlet el trono, envenena a su hermano, rey de Dinamarca. Al desear Hamlet venganza, asesina al padre de Ofelia. Dependiendo de dónde se ubique y con qué esté relacionado el conflicto, podemos decir que tiene un locus interno (conflicto introspectivo dentro del personaje), interpersonal (conflicto en la relación de dos personajes) o externo (hay un deseo de un objeto fuera de los personajes).

Julieta tiene un conflicto interno, fruto del dilema entre la lealtad a su familia y su reciente enamoramiento con Romeo, primogénito de la familia enemiga. Tiene un conflicto interpersonal con su autoritario padre, que la obligará a casarse con quien él diga. Por último, Julieta tiene el conflicto externo del deseo prohibido de su objeto amoroso, Romeo. Este último no es interpersonal, porque ambos quieren lo mismo.

En ocasiones los improvisadores de impro deportiva plantean sin darse cuenta un conflicto introspectivo o interpersonal, algo que difícilmente podemos desarrollar o mostrar. Si el objetivo de un protagonista es algo invisible como arreglar la relación con su padre, tenemos que buscar la manera de hacerlo visible para mostrárselo al público mediante la acción. El protagonista tiene que hacer algo. Tenemos que pasar de la tensión dramática a la acción dramática. Es posible que tengamos que introducir un objeto concreto, es decir, un Mcguffin. Algo tangible y visible nos lleva del qué quiere conseguir el personaje a cómo conseguirlo. Si aparece un objetivo abstracto como conseguir la paz, necesitamos objetivos concretos e intermedios que el público pueda ver y sentir como reales y cercanos. Los personajes podrían querer algo abstracto como la paz mundial, y para ello podrían proponer una solución objetivo concreta como hacer que todos los humanos se unan contra un enemigo común externo mucho más poderoso. No estamos inventando nada, estos son el conflicto y objetivo de la trama final de «Watchmen» y «Ataque a los titanes».

Otro truco que podemos utilizar es el de materializar un ente abstracto. Los improvisadores podemos hacer como si tuviésemos cualquier cosa entre las manos, manipularla en el aire, mimarla como si fuera un objeto físico y verbalizar que es algo tangible. Esto incluye cualquier concepto abstracto como sentimientos, relaciones, ideas... Permite por ejemplo crear situaciones como ver a los personajes perseguir la paz mundial como si fuera algo real que alguien pudiera tener en sus manos o romper, alegórica y físicamente, la fobia a las alturas de uno de ellos. Se puede ir más allá. En impro los personajes pueden viajar a lugares que materialicen conceptos. Pueden visitar el interior de la mente de otro o ir a la fábrica de la codicia para acabar con su producción. Podemos literalizar expresiones como la bolsa de valores para que el lugar sea literalmente una bolsa o una cadena de televisión para que esta sea una cadena de eslabones que ata y esclaviza a la gente. Recordemos además que podemos personificar cualquier cosa, y que en impro un personaje puede ser el sistema educativo, una compañía multinacional, la historia de la Humanidad...

La impro deportiva puede ser más profunda de lo que parece. Eso sí, no deberíamos verbalizar en voz alta un mensaje moralista. Caer en monólogos o discursos es artificioso. El público no se los va a tragar. Cuando se lanza de manera explícita un mensaje político, en general genera rechazo, así que no deberíamos forzarlo, pero tampoco hay por qué obviar que en toda obra hay, aunque sea de forma involuntaria, un ideario cultural. Así que, de haberlo, el mensaje tendría que llegar solo y estar incorporado en la historia. Es implícito cuando ya está en el subtexto de la historia. Si haces impro, seguramente ya hayan aparecido personajes malvados que hayan sufrido su justo castigo. Si estamos aprendiendo a improvisar, de momento nos conformaremos con un poco de justicia poética.

Es por todo esto que no hay que olvidar que la comedia también es, inevitablemente, un vehículo para comunicar todo un acervo cultural. «Wall-e» o «Tiempos modernos» de Charles Chaplin son comedias cuyos mensajes son obvios, pero nunca se expresan en voz alta. De hecho sus protagonistas son mudos y no dicen una sola palabra en todo el largometraje. Utilizan la narrativa visual y dejan a un lado la verbal. Muestran, no dan sermones, y sin embargo ambas tienen un mensaje premonitorio. En los primeros minutos plantan con maestría de qué va a tratar lo que vamos a ver en la siguiente hora y media. El mundo seco y estéril de Wall-e, lleno de montañas de basura, da paso a la sofisticada nave espacial de Eve donde se refugian los últimos humanos, idiotizados por las pantallas. La maquinaria de la fábrica que tritura físicamente a Chaplin será la metáfora de la precariedad y explotación de los trabajadores.

Si nuestra impro ha comenzado en una ciudad de un futuro post apocalíptico inhabitable, esperamos ver qué ha pasado con la humanidad. Sin embargo, en impro es muy fácil desviarse del camino prometido y hay que prestar atención por si hay que reconducir la situación. Por eso, como improvisadores, es muy importante aprender a reconocer los...

En la wiki hay una definición breve de este concepto: Conflicto interno.