Tropos
Nada más aparecer un cowboy, identificamos lo que estamos viendo con un western, y por tanto con bandidos, duelos, ranchos, atracos al banco, arbustos rodantes, saloons... Sin embargo, si lo pensamos un momento, nada impide que un cowboy sea el protagonista de un thriller, una telenovela, fantasía, terror..., pero al público generalista le causa rechazo ver juntos elementos en principio discordantes, o que no suelen aparecer juntos. Un tropo es un recurso o estructura narrativa que por repetición pasa a formar parte del imaginario colectivo como algo reconocible y con significado. Los tropos nos permiten a los improvisadores encadenar ideas narrativas una detrás de otra para estructurar la historia y que el público nos entienda. Si un improvisador aparece representando un cowboy, el siguiente podría marcar que el lugar es un saloon. Si un improvisador es un conejo que habla, otro un androide y otro un vampiro que están en una comisaría de policía, al principio la confusión será hilarante para el público, pero vamos a tener dificultades para encauzar la historia con personajes tan dispares.
El vaquero no es un cliché del western. Sin vaqueros, sheriffs ni bandidos no hay western. En una comedia romántica no puede no haber deseo insatisfecho. En misterio no puede no haber una desaparición o un asesinato. Todo cliché es un tropo, pero no todo tropo es un cliché. La delgada línea que separa una cosa de la otra depende de lo sobreexplotado que esté y de cómo lo perciba el público. Estamos en impro deportiva, pero en otros formatos los clichés causan desconexión, destensión dramática, rotura de la suspensión de la realidad... El mentor que enseña al elegido y luego es asesinado por el villano empieza a ser un cliché, pero el público aún se lo traga casi sin identificarlo. El triángulo amoroso, reclutar a la banda para el atraco, el villano mató al ser querido del héroe y ahora debe vengarse, el hacker que piratea todos los sistemas, el protagonista es bondadoso y su rival es un engreído insoportable, el grupo queda aislado en la cabaña y entonces comenzaron los asesinatos, el piloto muere y nadie más sabe pilotar el avión... Lo bueno de estar en impro deportiva es que podemos abusar de tantos tropos como queramos. Meter una dupla es un tropo, pero el público estará encantado de que la introduzcamos.
El cliché causará parodia y por tanto comedia, pero cuanto más infrecuente sea el tropo, menos identificable será por el público. Podemos nutrir nuestra impro de cualquier tropo, no tenemos por qué ser originales continuamente. Los malentendidos y las asociaciones de ideas en impro deportiva serán motor suficiente para la originalidad de la historia.
Una vez construida una plataforma sólida nos toca avanzar la historia. Ya hemos visto que podemos lanzar una noticia bomba, subvertir roles, generar conflictos... Los objetivos se marcan a veces de forma prematura, pero es que los objetivos están a su vez asociados con arquetipos de historias. Marcar un duelo al amanecer nos lleva al western, romper una maldición al terror, heredar la hacienda a la telenovela... Es más fácil para el elenco conectar elementos reconocibles que avanzar una historia en la que no se reconoce a su protagonista ni su objetivo.
El público cree que el objetivo es aquello de lo que trata la historia. Pero nada más lejos de la realidad. El objetivo es muchas veces solo una excusa para mover a los personajes por distintas situaciones y avanzar la historia, porque es un...
En la wiki hay una definición breve de este concepto: Tropos.