La lengua secreta de… la impro deportiva · Manual

Mcguffin

El hilo conductor de «Juego de tronos» es el trono de hierro, en «El hombre en el castillo» es la búsqueda de unos misteriosos cortometrajes, en «Interstellar» conseguir los datos de un agujero negro, en «El código Da Vinci» el santo grial, en «Diamantes de sangre» el diamante, en «La isla del tesoro» el tesoro, etcétera. Estos puntos de partida sirven de gancho, y dejan al público expectante, deseando que los personajes consigan el objeto. Mientras tanto, a lo largo de la aventura y hasta la resolución final con su clímax, un personaje sufre un desamor, otro una traición, otro rompe sus ideales por ayudar a un amigo, otro se reencuentra con el padre que lo abandonó... La búsqueda principal vertebra toda la historia y es transversal a todos los personajes. Sin embargo, en algunos momentos no está presente el objetivo principal, porque han aparecido objetivos secundarios, necesarios para conseguir el objeto. Para destruir el anillo único en El monte del Destino, los hobbits tienen que ir a Rivendel solo para descubrir que el camino pasa por el bosque de Galadriel, las minas de Moria y las tierras de Mordor. Si Gimli el enano hubiera destruido el anillo con su hacha en Rivendel al principio de la trilogía, no veríamos la vulnerabilidad de Frodo ni la valentía de Sam.

El anillo único, el tesoro de Willy el tuerto, el arca perdida, la joya del Titanic, la galaxia de «Men in black», la lista de espías de «Misión Imposible», las joyas del infinito, la brújula dorada o la piedra filosofal de Harry Potter son McGuffins. Todos estos son objetos que los personajes quieren conseguir, así que viajan de un lugar a otro y tienen numerosas dificultades hasta que los alcanzan. En impro, señalar hacia un objetivo concreto y lejano nos brinda la excusa para progresar la historia. El personaje acepta el cometido, adopta el rol protagonista y se dirige a la aventura de conseguirlo. Toda la saga de Star Wars comienza con Luke Skywalker, de profesión granjero, que acepta devolver unos droides con los planos de la Estrella de la muerte a su legítima dueña, la princesa Leia. Los planos de la Estrella de la muerte es el McGuffin de «La guerra de las galaxias: una nueva esperanza».

En general un McGuffin es un objeto, lo cual en impro hace más fácil plantarlo como objetivo final, pero la idea que oculta este término es la misma que la de cualquier otro objetivo. Derrotar a los malos es el objetivo de casi cualquier obra de ficción, y para ello hará falta conseguir la espada, cáliz, anillo, teseracto, varita, libro, chip... Como en el género distópico derrocar al sistema es el supraobjetivo, mostrar la grabación que expone al líder supremo delante de sus acólitos es el McGuffin. En el caso del género de catástrofes el supraobjetivo es sobrevivir, y para ello siempre hay que desintegrar el meteorito o detonar una bomba atómica en el núcleo de La Tierra para acabar con los terremotos. En el terror hay que ir donde comenzó todo para destruir el objeto fetiche como el talismán, huesos, vestido de novia... En el género de aventuras, buscan el tesoro, y el Mcguffin es el mapa o la llave. En la fantasía hay un objeto mágico o un arma que solo puede empuñar el protagonista. En la telenovela se persiguen los papeles de la herencia, joyas o cartas ocultas. En impro deportiva tenemos que mostrar la acción dramática, no hablar de ella, y los objetos son tangibles y visibles.

Además, un McGuffin tiene mayor o menor peso en la historia según esté bien implementado, pero es verdad que muchos de los objetos más icónicos del celuloide son meras excusas narrativas. Es un truco de cuentacuentos para mantener el interés de la audiencia, que se preguntará si los héroes conseguirán el talismán para acabar con el villano. Hay controversia con esto, porque Hitchcock describió el McGuffin como una simple distracción para el espectador. En «Con la muerte en los talones» se persiguen unos documentos secretos que él mismo tachaba de pretexto. Ahora bien, como ya hemos visto, si todo está interconectado y tiene relevancia, mejor. Puede ser que a los personajes los persiga Caracuero en «La matanza de Texas», Jason en «Viernes 13» o Michael Mayers en «Halloween» porque pasaban por allí por casualidad..., o puede ser que te persiga Terminator porque eres la futura madre del mayor estratega que habrá de conocer la humanidad contra los T-800. La saga de Terminator creó su propio universo e historia a raíz de una idea sencilla, es decir, a Sarah Connor la persigue el cyborg de forma justificada.

De todas formas, como improvisadores deberíamos tener una cosa clara: siempre es mejor tener una excusa para avanzar la historia que no tenerla. Existen historias sin conflicto y sin objetivo, pero es posible que no sea el ámbito de la impro deportiva el liarse a representar antitramas, obras poéticas o performances artísticas. Este formato no suele tener esa estructura, aunque otros podrían tenerla.

Hay que ser consciente de que es endiabladamente complicado diseñar una historia y que todas las piezas estén totalmente integradas. En impro deportiva no se exige una total coherencia e integridad, más bien al contrario. Lo que sí se exige es que se respeten las bases de lo que se ha plantado para construir a partir de esos cimientos. Una técnica que utilizan muchos elencos de improvisación es tomarse unos segundos para preparar la plataforma de antemano. A esto se le denomina coucheo. En teoría el término viene del couching en eventos deportivos, cuando el entrenador agrupa al equipo para determinar la siguiente jugada. En impro, el elenco utiliza un tiempo previo para acordar el planteamiento. De esta manera, antes de comenzar, los improvisadores se reúnen en círculo cerrado (como en el baloncesto o rugby cuando se reúnen con el entrenador o coach) y establecen solo el PROL que se presentará durante la primera escena: qué personajes van a salir en esa primera situación, qué relación tienen, en qué lugar se encuentran, cuál es el conflicto del protagonista y cuál es su objetivo. Todo ello consensuado, pero al final sintetizado en una sola frase. No se couchea qué es lo que va a pasar durante la historia. Tampoco es una acuerdo inamovible, y por supuesto los improvisadores se tienen que adaptar sobre la marcha a los cambios, aceptando y construyendo sobre cada nueva propuesta.

De todas formas, acerca de cuadrarlo todo, tampoco vamos a ser tan ortodoxos. No deberíamos dejar de proponer una idea porque no la consideremos lo suficientemente buena. Lo que tenemos que tener en cuenta es que seguramente nuestra impro funcione mejor si nuestros personajes tienen un supraobjetivo. Necesitamos algo que mueva a un protagonista hacia la acción dramática. En impro deportiva necesitamos dinamismo y cambio. Por ello, en este contexto no luce tanto el...

En la wiki hay una definición breve de este concepto: McGuffin.