La lengua secreta de… la impro deportiva · Manual

Status

Muchas improvisaciones llegan a su clímax sin que se vuelva a mencionar la relación desde que esta se plantara durante las primeras intervenciones. Establecer en escena dos hermanos, dos primos, dos amigos, dos compañeros de piso, dos empleados.... no nos ayudará demasiado en impro deportiva. Son relaciones, sí, pero son horizontales, planas y equidistantes. No nos dan mucho juego y no nos ayudarán casi nada a abonar el terreno. Sin embargo, basta con marcar un desequilibrio de poder en la relación. En impro deportiva marcar un status para los personajes de inicio es en muchas circunstancias más importante que marcar solo la relación.

Nos da igual tener en escena a dos amigos o a dos hermanos si esto no es relevante para la historia. En impro deportiva apenas tenemos tiempo para hablar de los antecedentes de los personajes. Aunque lo tuviéramos, es muy posible que en deportiva la impro no gire en torno a los sentimientos internos de los personajes y sus relaciones interpersonales. En la mayoría de los casos, en una impro cuyo argumento será que los gérmenes están creciendo sin control en el laboratorio, pasará desapercibido el vínculo si no tiene conexión con el lugar, la acción, el evento desencadenador o el conflicto.

En un lugar como un laboratorio abonaremos el terreno si los personajes y objetos están relacionados con el laboratorio. Siempre podemos sobrerrelacionar a los personajes (doctora y ayudante pueden ser a su vez concuñadas), pero es posible que no merezca la pena detenerse en dar tanta información o complicar nuestra plataforma. Los elementos extraordinarios se construyen a través de elementos simples y ordinarios. Podemos sobredimensionar todos los elementos de la plataforma. Por ejemplo, un lugar puede ser una panadería y a su vez un laboratorio. Esto se asemeja a la herramienta de la convergencia en la impro, donde dos estímulos del público o dos ideas que hayan aparecido pueden mezclarse para obtener uno solo concepto. La panadería y laboratorio podrían ser un único lugar llamado panalab, donde pedir un bisturí para cortar el pan sería pedir una galleta afilada. La unión de dos elementos ordinarios dan origen a uno extraordinario que expande nuestro universo creativo. En impro deportiva las convergencias aparecen de manera natural debido a que al construir sobre la marcha, surgen elementos dispares que a veces nos vemos obligados a justificar o converger. Las faltas al escuchar, registrar, memorizar, dirigir la acción hacia el objetivo, inventar objetos imaginarios... originan que aparezcan creaciones que pueden no estar totalmente imbricadas con el entorno que hemos construido. Lo que en otro tipo de contexto narrativo, por ejemplo el largo formato, es un error, en la comedia absurda de la impro deportiva es un regalo. Se suele decir que en la impro no hay error, y como frase motivacional para los alumnos que están empezando es muy efectiva, pero para los que están puliendo su impro en un formato concreto, este mantra requiere muchos matices. En realidad parte del problema es que cuando en impro alguien dice error, quiere decir malentendido. Un error es sobreescribir el elemento que ha presentado tu compañero de impro o ignorar deliberadamente. Un malentendido es no haber escuchado bien una palabra y cambiarla por otra, por ejemplo haber entendido enfermero en lugar de panadero. Es un malentendido, pero con las herramientas de la convergencia, integración, justificación y rebote, perfectamente puede haber un enfermero en una panadería que se dedique a curar jamones y bollos enfermos.

Unas veces nos saldrá rentable sobredimensionar o converger varios elementos, pero si abusamos de este recurso saturaremos al público de información. Además muchos elementos extraordinarios empalagan, con uno es suficiente. Es preferible afianzar y expandir un único elemento fantástico antes de crear otros nuevos. La impro deportiva ya tiende por sí sola a la comedia y al absurdo, no hace falta empujarla artificialmente a la locura. Puede que la situación que estemos construyendo sea un tanto surrealista, pero nunca debería ser caótica. En una historia no debería haber ruido escénico o faltas de escucha. Tener a varios improvisadores trabajando sobre las mismas ideas, (o peor, tener a cada uno trabajando sobre la suya propia) puede dar origen a mucha confusión. Es por ello que hay que repartirse muy bien los roles. Una relación plana y horizontal no ayuda a repartir roles, mientras que una jerarquía nos los regala. El lugar lleva al rol que lleva a la acción. En un barco, de inmediato surgirá un capitán, un grumete, un pasajero, un pirata que los vaya a abordar... El status viene solo por la propia estructura arquetipada del lugar. El status invita a que haya más escucha, más orden en los turnos de intervención y también a que las propuestas sean más concretas y unívocas.

Esto no quiere decir que solo el de status alto vaya a proponer la dirección de la impro o que se ralentice la impro porque todos están esperando a ver qué propone el capitán del barco. El rol de mayor status no debería dar órdenes al resto per sé. El grumete ya debería estar arriando la vela del palo mayor sin que nadie se lo diga. El turista del crucero ya debería estar sirviéndose su cóctel daikiri con extra de lima. Las propuestas están siempre dirigidas a hacer avanzar la historia, no a dominar a otros improvisadores. Hay ocasiones en las que se generan dinámicas repetitivas en las que la persona de mayor status se lía a dirigir, y todo lo que ve el público es una orden seguida de su obvia ejecución una y otra vez sin que ocurra nada más. Esto suele acabar con la acción y tensión dramáticas, echando por tierra la inmersión del público. Son escenas en las que no ocurre nada. El chef explica cada uno de los pasos de la receta al pinche. El niño da órdenes o manipula a sus muñecos y les dicta las normas de su juego. El jefe describe a los empleados los pasos para hacer bien su trabajo. La ejecución de una rutina no aporta nada porque no hay conflicto, y encima se destripa la sorpresa de lo poco que va a ocurrir, que es rutinario.

Uno de los aspectos más interesantes de esto es que muchas veces lo más conveniente será que el improvisador que más proponga o lleve la voz cantante será el que tenga el status bajo. Proponer desde un status bajo nos evita que el personaje de mayor rango parezca autoritario, impositivo y en ocasiones cruel. Aquí es donde entran algunos recursos clásicos de comedia. El jefe es el que tiene la autoridad y la actitud soberbia, pero es el técnico el que realmente sabe hacer el trabajo. El general da las órdenes, pero son los soldados y los espías los que conocen los planes enemigos y la mejor estrategia. El inspector de policía lleva el caso, pero es su informante de los bajos fondos quien conoce a todo el mundo en los suburbios y quien se puede acercar lo suficiente al jefe de la mafia para obtener la pista que resuelve el caso. El héroe se enfrentará al dragón, pero es el herrero el que le forjará la espada y el sabio hechicero el que le indicará sus puntos débiles. Especial mención para todos los informáticos y científicos que en cada serie y película salvan el mundo con sus conocimientos y herramientas pero que son menospreciados por los héroes. Ya puede el protagonista o el de mayor rango colgarse la medalla, que en realidad ha tenido a un ejército de secundarios diciéndole qué era lo que estaba pasando, adónde tenía que ir para resolverlo, qué hacer o con qué hacerlo. Incluso le dan al héroe una y otra vez herramientas que ellos han construido y que perfectamente pueden utilizar ellos mismos. Casi nadie recuerda el papel de Jeff Goldblum en «Independence Day», y eso que es coprotagonista, pero claro, hace la par con Will Smith. Muchos ni siquiera reconocen a este actor aunque es el científico que crea el virus que termina con la invasión alienígena. Por contra, Will Smith dándole un puñetazo en la cara a un alien y diciéndole «bienvenido a la Tierra» es algo legendario. En «La momia» Rachel Weisz y su hermano en la ficción son los expertos egiptólogos, pero en el film son ridiculizados una y otra vez porque son dos cerebritos.

El científico torpe, quejica, resabido y repelente es un cliché. Aparte de que hay que tratar de huir de los clichés, hay algunos que remarcan un falso estereotipo de colectivos vulnerables. Concerniente a la creación de personajes, sus relaciones y los espacios que habitan y las acciones que llevan a cabo, hay que evitar la representación de ciertos colectivos en ciertas situaciones estereotipadas. Una narración siempre tiene, también en impro deportiva, un subtexto y una moraleja. Además de comedia también podemos aprovechar para dejar reflexiones al público sin que ni siquiera se den cuenta pero..., esto es para cuando hayamos dominado lo básico.

De momento, remarcaremos que esto de establecer un status en una relación no es solo cosa de secundarios. Las parejas más memorables se basan en la diferencia de status, implícito o explícito, imaginario o real. C3PO siempre habla como si liderara sobre R2D2. Es cómico porque este droide actúa siempre como si la decisión estuviera tomada. No obstante, cuando ya está caminando hacia la derecha para hacer lo protocolariamente correcto y no meterse en líos, R2D2 toma el camino contrario para encarar la aventura. Después de un segundo de confusión, C3PO dice su coletilla «espera R2...» y juntos abordan la misión. C3PO actúa como si tuviera mayor status, pero R2D2 es más audaz e independiente. Este es un gran ejemplo de...

En la wiki hay una definición breve de este concepto: Status.