Dime cómo empieza que te diré cómo acaba: introducción, nudo y desenlace
Todo cuento, novela, obra de teatro y película popular tiene una introducción, un nudo y un desenlace. Una liebre y una tortuga se retan a una carrera, durante la misma la liebre se queda haraganeando y la tortuga cruza la primera la línea de meta. Un profesor de química es diagnosticado con cáncer, para pagarse el tratamiento decide producir y vender metanfetamina con funestas consecuencias. Si no puedes resumir tu impro en una frase sencilla, quizás algo no haya ido bien.
Por supuesto que existen obras que se lo saltan todo, pero remarco de nuevo lo de popular y lo de que estamos empezando por el comienzo. Picasso rompió con lo establecido, pero solo porque a los 14 años ya dominaba las técnicas de los académicos. Antes de querer improvisar una escena vanguardista, no está de más dominar lo básico.
Igualmente, solo un apunte, incluso las películas de género surrealista esconden en sus más famosas secuencias esta estructura. En «Un perro andaluz» de Salvador Dalí y Luis Buñuel, la introducción de ver a un hombre con una navaja en la mano acercándose al ojo abierto de una muchacha, el nudo de ver una fina nube seccionando la luna y finalmente el desenlace del ojo que es cortado hace que estemos pegados a la pantalla.
Todas las historias que no parecen seguir los esquemas tradicionales pero que han logrado grandes elogios como el anime japonés («Mi vecino Totoro», «Ghost in the shell»...), novelas costumbristas («El guardián entre el centeno», «La insoportable levedad del ser»...), incluso fragmentadas (las películas de David Lynch como «Carretera perdida» o «Mulholland Drive», Tarantino con «Pulp Fiction» o «Amores Perros» de Iñárritu), documentales (la leona se agazapa contra el viento, la gacela huye a la carrera y al final... escapa), históricas (Judá Ben Hur vive en una opulenta villa, es castigado injustamente a galeras y finalmente resurge redimido), e incluso biográficas (los inicios de Queen, su ascenso, desencuentros de la banda y el trágico final de Freddy Mercury) en el fondo siguen esta fórmula, al menos en algunas de sus secuencias.
Ello se une además a una cantidad ingente de recursos como la tensión dramática, amenaza, misterio, deseo, expectación, urgencia, cliffhanger, flashbacks... Todos los recursos que nos encontramos en la dramaturgia, el guion o la novela los podemos incorporar en nuestras impros. Detrás de una buena historia hay una buena estructura, y detrás de una buena escena hay un buen recurso. La impro no es una excepción. El resultado final del teatro de improvisación puede ser una obra teatral íntegra y completa indistinguible de una obra de texto. Todo ello gracias a interiorizar las técnicas del arte de la narrativa.
Eso sí, usar recurso tras recurso, aun en el caso de que las improvisadoras los encuentren, puede dotar a una obra del músculo para moverse unos pasos, pero sin un esqueleto que vertebre todo, va a ser difícil asegurar un buen desempeño de una escena aunque sea corta. No hablemos ya de hacerse la maratón que supone una hora entera de espectáculo estándar. Trasladar todo el peso de la buena ejecución de una obra de teatro a la inventiva de las improvisadoras en tiempo de ejecución es injusto para los practicantes y para el público. Unas sufrirán la búsqueda a ciegas del siguiente clavo ardiendo al que agarrarse, el otro habrá pagado por ver historias con altibajos que no pasan desapercibidos. «Está bien, pero se nota que está improvisado» es una frase que no debería aparecer en una reseña de largo formato. Actualmente hay técnicas suficientes en la impro para que una obra improvisada sea indistinguible de una escrita.
A no ser que estemos diseñando una escena puramente estética, un documental informativo o una obra performática que sea arte por el arte, lo que queremos es conseguir una experiencia inmersiva que cuente algo y, a poder ser, algo que tenga sentido y que le resulte interesante a alguien, aunque sea a nosotras mismas. Hacer que las espectadoras se reclinen hacia delante en el asiento desde el comienzo es sencillo una vez se conocen las técnicas para ello. Para engancharlas solo tenemos que prometerles una historia, pero cuidado, que las promesas hay que cumplirlas y no se sustentan en el vacío, se sustentan en...
En la wiki hay una definición breve de este concepto: Introducción, nudo y desenlace.