Errores enseñando impro
Con el grupo
Crear un ambiente competitivo, por acción o por omisión. Tener favoritos. No poner coto a grupitos o parejas que siempre salen juntos: hay que detectar si el grupo evita salir con alguien y por qué, y mezclar si hace falta. Crear vínculos no profesionales con los alumnos. Exponerlos a situaciones embarazosas. Cuidar las impro o incluso detenerlas si se sobrepasan límites de contacto o violencia.
Al enseñar
Cuidado con sobrecargar de información. Dar una clase, un concepto. Mejor que el profesor no muestre cómo se hace todo. No imponer tus ideas como profesor. No hacer la clase participativa. Querer lucirte como profesor, anular al otro o coger protagonismo por ego.
Al corregir
Corregir demasiado y no señalar los logros. Tratar a todo el mundo igual: hay quien necesita corrección y quien necesita ánimo. Alabar a unos sí y a otros no, o señalar lo bien que lo ha hecho uno y lo mal que lo ha hecho otro. Comparar alumnos. Ir uno a uno diciendo qué ha hecho bien y mal cada persona. Valorar solo describiendo lo que hemos visto, cosa que puede hacer cualquier espectador. Dar muchas notas, o muy duras, justo después de un espectáculo.
Con los alumnos que discuten
En iniciación, si alguien replica, no entramos nunca en discusión ni nos ponemos respondones: lo que proponemos es algo que sabemos que funciona, y dejamos que el alumno descubra por sí mismo, o por la influencia natural del grupo, si su forma funciona o no. En avanzado es distinto: si estamos dirigiendo un formato y queremos algo concreto, hay que explicarlo.
Forzar a salir a escena
Mejor no obligar a nadie a salir. Mejor mirarle y hablar en genérico: «si alguien más quiere salir, quizá alguien que no haya salido todavía…».
El rol del docente
Revisar nuestras propias competencias, si carecemos de empatía. Debemos mantener el status, y cuidar de no perderlo. Es un error el no ejercer el rol de profesor y usar un estilo pedagógico laissez-faire. Transmitir emociones en lugar de profesionalidad, aunque a veces mostrar enfado o decepción puede ser una técnica de persuasión. Somos humanos, si sucede, se gestiona.