La lengua secreta de… enseñar impro · Un manual para enseñar y aprender teatro de improvisación

Diseñar clases, talleres e intensivos

Toda clase tiene un objetivo

Cada clase tiene una intención y forma parte de un todo mayor, por ejemplo entrenar un formato. Los calentamientos no son relleno: siempre tienen una lectura o un propósito y enseñan algo. Idealmente, cada ejercicio es una pieza del formato o la técnica que se quiere trabajar, y al unir todas las piezas se tiene el objetivo de la clase. Una clase, un concepto.

Atomizar y avanzar en pequeños pasos

Ver cada habilidad como una sucesión de elementos que se aprenden y se entrenan por separado. Pintar un objeto, por ejemplo, se atomiza en visualizarlo, sujetarlo, pintar el detalle, hacer que pese y moverlo. Se ordenan de más fácil a más difícil y se trabajan de uno en uno: primero pintar un objeto, luego un lugar, luego crear un rol y luego plantar un objetivo.

Dificultad progresiva

Los ejercicios se hacen con dificultad creciente. Para algunos autores, como Andrew Berkowitz en «You Can Teach Improv, Yes You!», si toda la clase hace un ejercicio a la primera es que era demasiado fácil. La teoría de cada ejercicio también se da por niveles, sin explicar demasiado. Por ejemplo, en el juego del abecedario buscaremos primeros que los alumnos se sientan cómodos enumerando frases que empiecen cada letra del alfabeto en orden, dado que muchos tienen este conocimiento oxidado. O en el juego de hacer impro estilos, primero debemos asegurarnos de que los alumnas sepan cómo es un western.

Que fluya

La clase tiene que fluir y tener energía. Hay que cuidar la curva de motivación frente a la frustración. En iniciación, las clases deberían ser pura diversión, sin memorizar y sin esfuerzo, y terminar con una reflexión de los participantes. Algunas clases de laboratorio pueden ser más sesudas para luego poner en práctica la puesta en común.

Participativa

Hacer la clase participativa y repasar preguntando. Se pueden usar premios: en el juego del arquero, unas tarjetas en una silla con «personaje», «relación», «objetivo» y «lugar» que se van cogiendo según se establece cada elemento.

Taller, intensivo y clase multitudinaria

Un taller no es una clase: tiene una temática especial, un nivel de dificultad concreto, no hay continuación ni ha habido pasado. Un intensivo se plantea como un todo, teniendo en cuenta incluso las pausas y los días que a lo mejor no habrá clase. En una clase multitudinaria, o juega todo el mundo a la vez con ejercicios muy específicos o se divide en grupos para ejercicios que no requieren supervisión. Cuando salen a escena, los grupos pueden ser lo más grandes posible, con gente haciendo de escenografía, objetos o extras. Juegos como Fotonovela funcionan muy bien.