Drama realista contemporáneo
Hay muchas formas de crear el grueso de una historia. «Doce hombres sin piedad» es una obra de teatro soberbia. Toda ella transcurre en una habitación en la que un jurado delibera la resolución de un asesinato. En la primera votación, once quieren condenarlo, pero un único voto en contra inicia el cambio. Cada intervención es, desde ese momento, un giro en el estado de la situación establecida. Parece que el enjuiciado es culpable pero de repente una revelación hace dudar a todos los miembros, y entonces cambia un solo voto decisivo. A veces esta polaridad se mueve a la culpabilidad, otras a la inocencia, y la vida de un desconocido está en juego. Así se ejecuta la acción dramática en «Doce hombres sin piedad». Así transcurre una obra llena de tensión e intriga. Podríamos coger la estructura narrativa de «Doce hombres sin piedad» y crear con ella un formato de improvisación magnífico.
No obstante, esta podría ser la antítesis de la impro deportiva. Sería complejo tratar de improvisar en deportiva y sobre la marcha una estructura así. No tiene un tono de comedia. El tema y las consecuencias de una decisión vertebra todo. Nos limita mucho la situación porque todo está cerrado. No hay cambios de espacio. No hay cambios de personajes. No hay cambios de roles. No hay cambios de status. La obra tiene un código realista. No hay acción, acciones o actividades. Apenas aparecen uno o dos objetos que los personajes tienen en los bolsillos. El conflicto existente es interpersonal entre los que quieren la condena y los que desean la absolución. El objetivo es solo hacer que el otro cambie de opinión. «Doce hombres sin piedad», «La soga», «Closer», «Oleanna», «Un tranvía llamado deseo» o «Casa de muñecas» son ejemplos excelentes de acción dramática y de estructuras que implementadas en largo formato podrían ser obra maestras, pero en otro medio narrativo como la impro deportiva podrían resultar difíciles de adaptar.
De todas formas, aunque cambiemos la temática, el tono y los códigos de estas obras dramáticas y las transformemos en comedia, intentar ejecutar en impro deportiva algo como «La cena de los idiotas», «Eloísa está debajo de un almendro», «Primera Plana» o cualquier comedia de Billy Wider (todas ellas han sido teatralizadas) sería arriesgado, porque los diálogos, los golpes y el ritmo de comedia en un guion están medidos al extremo. Al igual que en «Doce hombres sin piedad», todas estas obras tienen un PROL muy marcado, pero la estrategia narrativa que usan para desarrollarlo difieren notablemente de la impro deportiva. Nuevamente, si queremos desarrollar un formato, tenemos que seguir los códigos propios del mismo.
No es solo que la comedia actual no funciona como la de hace cincuenta años y no funcionará como la de dentro de otros cincuenta. La cantidad inconmensurable de recursos cómicos que se utilizan en estas obras como los malentendidos y los juegos de palabras son complicados de llevar a la impro deportiva. No estamos diciendo que no se pueda improvisar, pero lleva mucho trabajo, tiempo y preparación específica dominar el género de la comedia para improvisarlo. Además, este es solo un género, y en deportiva podemos parodiar y reutilizar elementos de cualquier medio narrativo. Lo que no podemos hacer es ejecutarlos tal cual. Muchos golpes cómicos dependen más de la pericia del improvisador que de una técnica que pueda aplicar todo el mundo para construir comedia sobre la marcha. No podemos pedirle a un improvisador que sea gracioso, pero podemos pedirle que construya una historia que lo sea o enseñarle ciertos recursos para aplicarlos.
Tratar de imitar el teatro convencional, comedias, sitcoms, gags, chistes, one punch lines o stand up comedies es posible que no funcione en este contexto. Si buscas la comedia, no la vas a encontrar. Si la fuerzas, el público la va a rechazar. Aunque podría serlo, en general la impro deportiva no es una pequeña escena en miniatura de una comedia, y tampoco es un sketch. No sigue los mismos códigos.
La impro deportiva es un medio que tiene un lenguaje y unas convenciones propias. Es un formato particular dentro de nuestro medio, el teatro de improvisación. No se trata de encontrar por arte de magia e inspiración divina la acción dramática; es posible que nunca demos con ella. Sin embargo, existen una serie de directrices que siempre funcionan, y además lo hacen para todo el mundo, solo necesitamos enseñárselas al elenco. Hemos visto cómo crear las bases de una historia, ahora vamos a ver métodos para avanzarla, y uno de ellos es el...
En la wiki hay una definición breve de este concepto: Drama realista contemporáneo.