Superar miedos y bloqueos
Usa los nervios. El miedo y el bloqueo pueden ser el material de tu personaje.
Haz del bloqueo la misión. Una impro cuyo conflicto es precisamente ese miedo y cuyo objetivo es superarlo, con un viaje del héroe simplificado. Si el compañero lo hace mal a propósito, está aceptando la propuesta, así que lo está haciendo bien.
Reencuadrar. Si el miedo es estropear la impro, se puede plantear en clase el hacer juegos de usar el error o incluso disfrutarlo. Usar la supuesta debilidad como un método de diversión. Si es «no canto bien», cantar mal adrede.
Antimpro. Olvidarse de tanta teoría y hacer lo que surja, o hacer una impro donde se rompen todas las reglas.
Si no puedes, no lo hagas. Agotadas todas las opciones, si intentarlo solo sirve para frustrarse, pues a lo mejor no hay por qué hacerlo a la fuerza. Si surge y sale, ya saldrá. Mientras tanto, convertir la debilidad en fortaleza. «No sé qué decir»: genial, el silencio crea expectación. «No sé hacer personajes»: muchos grandes improvisadores ya no hacen personajes en sus shows.
Hay juegos pensados para esto: El poema (salir a escena y recitar un poema inventado pero con un personaje poeta un poco clownesco), las frases que nos decimos (decirle a otra persona las frases que nos decimos a nosotros mismos) o El juego que peor se te da (los improvisadores salen en una clase a simplemente hacer como sea un juego que odien o que piensen que se les da mal, y de repente descubren que quitara la autoexigencia, se divierten).