La lengua secreta de… la impro deportiva · Manual

Normalización de la ficción

Ninguna de las dos improvisadoras hacen o pierden el tiempo con comentarios valorativos inútiles sobre cómo funcionan los buzones o qué quiere decir eso de enviarse una carta a su yo del pasado. Ambas aceptan, aplican el «sí a todo» y el «sí y además» y continúan con la impro. No detienen el ritmo explicando, no lo ralentizan haciendo preguntas que ya se resolverán con la acción y no lo bloquean parándolo todo para liarse a discutir o negociar los principios de ese mundo o sus propias acciones.

Todo cuanto estamos creando sobre la marcha en nuestros universos improvisados es la realidad habitual y ordinaria de dichos universos. Es así, siempre ha sido así y en ese universo es normal. Como es lo normal, los improvisadores no reaccionan a que un buzón tenga la propiedad inherente de que pueda ser bloqueado por no introducir el sello correcto. Reaccionan a que ese buzón concreto se vaya a bloquear por las acciones concretas de los personajes igual que en nuestro mundo cualquiera podría estar preocupado porque se le bloquee el usuario del ordenador después de tres intentos, pero no se sorprende ni pregunta cómo existe algo tan fascinante como un ordenador. Todo el contexto y las reglas por las que se rige el universo de ficción es la construcción del mundo, y la aceptación intrínseca de sus reglas por parte de los personajes es la normalización de la ficción. Ello implica que no solo el público está inmerso en la suspensión de la realidad, de una manera aún más profunda lo están también los improvisadores, que son personajes que siempre han vivido en ese mundo igual que un pez siempre ha vivido rodeado de agua. Si un improvisador interpretase a un pez humanizado, jamás se sorprendería ni haría comentario alguno de que vive o puede hablar debajo del agua. Siempre ha vivido así, y tanto los personajes como en cierto momento el público tienen un...

En la wiki hay una definición breve de este concepto: Normalización de la ficción.