El espía
Caminando con la vista arriba, hay que detectar con la visión periférica quién abre y cierra la mano.
Sirve como: Ejercicio de clase
El grupo camina por el espacio mirando hacia el techo, pero vigilando a los demás con la visión periférica. Una persona es el espía y, a la altura de la cadera, abre y cierra la mano. Cuando alguien lo detecta, dice «espía detectado». Al tercer o cuarto aviso, quien guía dice «espía descubierto», y el espía pasa el testigo rozando con disimulo la mano de otra persona.